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miércoles, 2 de enero de 2019

Con las mismas manos


Con las mismas manos de acariciarte estoy construyendo
una escuela.
Llegué casi al amanecer, con las que pensé que serían
ropas de trabajo,
Pero los hombres y los muchachos que, en sus harapos
esperaban
Todavía me dijeron señor.
Están en un caserón a medio derruir,
Con unos cuantos catres y palos: allí pasan las noches
Ahora, en vez de dormir bajo los puentes o en los
portales.
Uno sabe leer, y lo mandaron a buscar cuando supieron
que yo tenía biblioteca.
(Es alto, luminoso, y usa una barbita en el insolente
rostro mulato.)
Pasé por el que será el comedor escolar, hoy sólo señalado
por una zapata
Sobre la cual mi amigo traza con su dedo en el aire
ventanales y puertas.
Atrás estaban las piedras, y un grupo de muchachos
Las trasladaban en veloces carretillas. Yo pedí una
Y me eché a aprender el trabajo elemental de los
hombres elementales.
Luego tuve mi primera pala y tomé el agua silvestre de los
trabajadores.
Y, fatigado, pensé en ti, en aquella vez
Que estuviste recogiendo una cosecha hasta que la vista se
te nublaba
Como ahora a mí,
Qué lejos estábamos de las cosas verdaderas,
Amor, qué lejos -como uno de otro!
La conversación y el almuerzo
Fueron merecidos, y la amistad del pastor.
Hasta hubo una pareja de enamorados
Que se ruborizaban cuando los señalábamos, riendo,
Fumando, después del café.
No hay momento
En que no piense en ti.
Hoy quizás más,
Y mientras ayude a construir esta escuela
Con las mismas manos de acariciarte.


por Roberto Fernández Retamar[*]


[*] Tomado del libro En Cuba, de Ernesto Cardenal (México: Ediciones Era, 1977), 286-287.

martes, 1 de enero de 2019

Ché Guevara

Como si San Martín la mano pura
a Martí familiar tendido hubiera,
como si el Plata vegetal viniera
con el Cauto a juntar agua y ternura,

así Guevara, el gaucho de voz dura,
brindó a Fidel su sangre guerrillera,
y su ancha mano fue más compañera
cuando fue nuestra noche más oscura

Huyó de la muerte. De su sombra impura,
Del puñal, del veneno, de la fiera,
Sólo el recuerdo bárbaro perdura.

Hecha de dos un alma brilla entera,
como si San Martín la mano pura
a Martí familiar tendido hubiera.

por Nicolás Guillén[*]




[*] Tomado de la antología Nicolás Guillén: poesía (México: Editores Mexicanos Unidos, 1999), 224.

viernes, 21 de diciembre de 2018

A Guatemala


Nací donde la caña al cielo fino
su verde volador se lanza,
como un vegetal certera lanza
que traspasa al partir el aire fino.

El mar pasé. Las olas un camino
me abrieron al quetzal, que es tu esperanza:
Hoy junto mi esperanza a tu esperanza,
juntas las dos, camino en tu camino.

Cañaveral y platanal, oscura
sangre derraman de una misma herida
de puñal, en la misma noche oscura.

¡Oh Guatemala, con tu oscura herida!
¡Oh Cuba, oh patria con tu herida oscura!
(Hay un sol que amanece en cada herida)


por Nicolás Guillén [*]


[*] Tomado de la antología Nicolás Guillén: poesía (México: Editores Mexicanos Unidos, 1999), 159.

lunes, 17 de diciembre de 2018

El Caribe


En el acuario del Gran Zoo,
Nada el Caribe.
            Este animal
Marítimo y enigmático
Tiene una blanca cresta de cristal,
El lomo azúl, la cola verde,
Vientre de compacto coral,
Grises aletas de ciclón.
En el acuario, esta inscripción:
            “Cuidado: muerde”

por Nicolás Guillén [*]



[*] Tomado de la antología Nicolás Guillén: poesía (México: Editores Mexicanos Unidos, 1999), 69.